EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Un reparo al Gobierno

 

Infolatam
Lima, 9 de julio de 2008


(Especial para Infolatam).-

"...Si en Lima la paralización se sintió menos, es porque expresa una fisura, cada vez más clara, entre la capital y las provincias.... Esta diferencia, ya conocida, se vuelve cada vez más recurrente, pues mientras el sector privado aplaude al presidente García, un importante porcentaje de la población lo rechaza. Y es que la desigualdad de los beneficios del crecimiento, crea no solo rechazo sino frustración en vastos sectores de la población."

Pocas veces se puede observar un país como el Perú, que muestre cifras de crecimiento económico sostenido, incremento significativo de inversiones y exportaciones, porcentaje bajo de inflación y, por el contrario, tiene un presidente con una alta desaprobación de su gestión, que ha provocado la realización de un paro el 9 de julio. Esta paralización laboral -precedida de un paro agrario un día antes- encabezada por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), se realiza justamente contra la política económica, al que se sumaron un sin número de demandas que van más allá de las sindicales.

El paro nacional, de regular éxito, ha tenido el suficiente impacto como para haber centrado la agenda pública de las últimas semanas. Paradójicamente se trata de un evento que hace cuatro años el partido aprista como partido de oposición, con Alan García a la cabeza, apoyaba entusiastamente y con los mismos argumentos que hoy combate. Ha provocado, además, decisiones gubernamentales discutibles, mostrando a un gobierno poco tolerante.

El paro nacional ha mostrado varios temas. Si en Lima la paralización se sintió menos, es porque expresa una fisura, cada vez más clara, entre la capital y las provincias. En algunas de éstas, la paralización fue acompañada por importantes movilizaciones (Arequipa, Cusco, Tarapoto) y otras pocas por graves disturbios (Madre de Dios). Esta diferencia, ya conocida, se vuelve cada vez más recurrente, pues mientras el sector privado aplaude al presidente García, un importante porcentaje de la población lo rechaza. Y es que la desigualdad de los beneficios del crecimiento, crea no solo rechazo sino frustración en vastos sectores de la población que acumulada, se muestra en varias ocasiones –como en Moquegua hace algunas semanas- en movilizaciones violentas.

Un paro de esta naturaleza debilita en general a cualquier gobierno, abriendo más las grietas que tiene y fortaleciendo a otros actores políticos. Sin embargo, la oposición es tan débil y dispersa que parece no ganará del impacto de este evento, que no encabezó, sino que mostró, con su ausencia, su escaso peso en el momento actual.

La CGTP si bien fue el canal que permitió articular el paro, éste no necesariamente anuncia un fortalecimiento sindical, ausente desde hace una década y media. Pero si la fuerza opositora parece mostrarse en las provincias y regiones, la sectorización de las demandas, como la desigual consistencia de liderazgos, señala a las claras que solo los partidos pueden articular y canalizar esos intereses. El problema, para los organizadores del paro nacional, es que entre los actuales partidos opositores, no hay ninguno que pueda jugar ese papel, disminuyendo, por lo tanto, los daños políticos ocasionados por el paro.

Lo anterior no quiere decir que no se mueva nada en los próximos días. De cara al 28 de julio, en que se cumplen dos años de gobierno, un paro nacional es un indicativo que algo está sucediendo. Difícilmente el gobierno cambiará de norte en su política económica. El anunciado próximo relevo del ministro de economía Luis Carranza, por el ex funcionario del FMI, Luis Miguel Valdivieso, apuntarían en ese sentido. Sin embargo, hay desgaste en varias carteras del gabinete (Interior, Salud, Transporte, entre otras), que el propio presidente tendrá que resolver, en una fecha propicia y tradicional de cambios, como la fecha patria. Sin embargo, la elección de una nueva Mesa Directiva del Congreso –discutida en estas semanas- puede crear otros escenarios si la oposición logra articular una sola lista y vencer a la de gobierno. Pero con independencia que el partido aprista logre sortear este difícil evento, la realización del paro -cuando aun no se transita por la mitad del período gubernamental-, es un llamado de atención que no puede dejarse pasar por alto, pese a que en las altas esferas del gobierno, no se tiene claro el sentido de los cambios, ni cómo realizarlos.

 
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