
Reforma
México, 4 de junio 2008
".... Si los 200 mil millones de pesos del subsidio a la gasolina, o los cientos de miles de millones más que se gastan en subsidios en el país, se invirtieran productivamente estaríamos realmente en camino de salir de la pobreza. El problema es que los políticos necesitan a los pobres para manipularlos políticamente". (Reforma. México)
"Si un país pudiera realmente alcanzar la prosperidad a base de subsidios, México sería uno de los países más ricos del mundo. La realidad, sin embargo, es exactamente la contraria. Mientras otros países han venido de atrás para construir economías más prósperas, nosotros hemos perpetuado nuestra pobreza repartiendo subsidios en cantidades astronómicas.
Es difícil calcular el monto de subsidios que se pagan en la economía mexicana. Tenemos subsidios a la pobreza, al campo, a ciertas industrias, a los gobiernos de estados, a estudiantes universitarios, a la Iglesia Católica y a una gran variedad de grupos sociales y políticos. Con excepción del programa Oportunidades, quienes reciben estos subsidios no son los más pobres del país. De hecho, muchas veces se apoya a los más ricos. Lo peor de todo es que, cada vez que surge alguna dificultad económica, todos los beneficiarios, y quienes no lo son, exigen nuevos subsidios a través de manifestaciones, protestas y bloqueos. Y nuestros gobiernos, que son extraordinariamente débiles ante los chantajes de grupos de presión, caen con facilidad en la tentación de comprar su tranquilidad regalando el dinero de los mexicanos.
Nunca habíamos visto, sin embargo, un subsidio tan oneroso y tan dañino como el que hoy se está aplicando a los combustibles y la energía. El propio presidente Felipe Calderón ha calculado que tan sólo en este 2008 el gobierno gastará 200 mil millones de pesos -casi 20 mil millones de dólares- en este programa. Según él, el propósito es combatir la inflación, pero a lo mucho lo que logrará es reprimirla.
Bien invertido ese monto serviría para construir las dos refinerías de crudo que el país tanto necesita y para muchas otras inversiones productivas que nos harían más prósperos y competitivos. En lugar de eso, el subsidio a la gasolina promueve el uso de un combustible contaminante y beneficia mucho más a quienes más tienen. El monto de este subsidio es enorme. Si se mantiene cuatro años, siempre y cuando ya no suba el precio internacional del petróleo, ascenderá cuando menos a 800 mil millones de pesos, el monto que nos costó a los mexicanos el rescate de los bancos a través del Fobaproa.
.... Ni siquiera los subsidios a los pobres, sin embargo, ayudan a aliviar la pobreza. Tenemos el ejemplo de Chiapas, una entidad que ha recibido cientos de miles de millones de pesos en subsidios del gobierno federal desde 1994 sin lograr avances significativos contra la pobreza. La experiencia internacional -como lo señala William Easterly, autor del libro The White Man's Burden (La carga del hombre blanco; Oxford University Press, 2006), ex funcionario del Banco Mundial- demuestra que los subsidios y la ayuda no generan riqueza sino que, por el contrario, arraigan la pobreza.
La única forma de rescatar a los pobres de la pobreza es a través de la inversión productiva y la generación de empleos. Pero esto es algo que los políticos no entienden o que prefieren no comprender. Si los 200 mil millones de pesos del subsidio a la gasolina, o los cientos de miles de millones más que se gastan en subsidios en el país, se invirtieran productivamente estaríamos realmente en camino de salir de la pobreza. El problema es que los políticos necesitan a los pobres para manipularlos políticamente. Por eso prefieren subsidiar la pobreza, para preservarla, antes que tomar medidas para combatirla."
Extracto del artículo publicado por Reforma (México)
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