
Sao Paulo, 2 de septiembre de 2008
(Especial para Infolatam)
"...En suma, varios cambios de posición significativos en 14 días indican que se están soltando varios globos de ensayo. Lo más probable es que la legitimidad de que goza Petrobrás como símbolo nacionalista y ejemplo de eficiencia a los ojos de la población y de los militares, inhibe los intentos de marginarla a través de un discurso nacionalista radical."
Al analizar las propuestas oficiales de cambio del marco regulatorio para la explotación del petróleo y de gas en el área de pre-sal en Brasil con una perspectiva global, éstas representan una versión extremanadamente "soft" del nacionalismo energético. La nueva onda marcada por el uso político del acceso a los recursos naturales en varios países -desde la Rusia de Putin-Medvedev al Irán de Ahmadinejad, pasando por la Venezuela de Chávez- no se está reproduciendo aquí. Aquí las posiciones son menos agudas. La probabilidad de un régimen mixto, estatizante para el pre-sal y no así para las áreas licitadas, no es pequeña. Pero esto es todo lo que es posible entrever, dadas las incertidumbres creadas por la conducción política del gobierno.
Por eso, el tema de un cambio en la ecuación estado-sector privado en ese frente continua siendo pertinente. Tanto el presidente Lula, como su Ministro de Minas y Energía, Edison Lobao y otros miembros del gobierno han abordado la cuestión en forma errática y adoptado posturas contradictorias. Por esta razón, el asunto culminó en una intensa politización, engendrando alineamientos de los grupos con intereses creados, sobretodo de los sindicatos alineados con el gobierno (petroleros), además de los político-partidarios, destacando los partidos de la base aliada. Más aún, movilizan intereses tipicamente federativos, pues el actual régimen de concesión, garantiza que una parte del 50% obtenido por el gobierno sea transferido a los municipios situados en las cercanías de las plataformas petrolíferas. De ahí la preocupación de los gobernadores y prefectos beneficiarios del sistema regulatorio actual.
La defensa de una estatal por el presidente, fue lanzada inicialmente (el 12/08) en los términos nacionalistas clásicos, "porque el petróleo es del pueblo" y "no puede quedar en manos de las multinacionales". También se hizo en terminos hostiles a Petrobras, como si se subordinase a intereses ajenos a los nacionales. El Ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, señaló la posibilidad de expropiación de las áreas donde hubiese continuidad entre la pre-sal y las ya licitadas, con una "indemnización justa". Dejaba en el aire un doble problema: la incapacidad del gobierno para financiar la indemnización (además de la expropiación de las nuevas áreas); y la cuestión sensible para los inversores, de respeto a los contratos en curso.
Se sucedieron avances y retrocesos, que culminaron en la transferencia de responsabilidad al equipo ministerial creado para estudiar la cuestión; y la extensión de los plazos para la presentación de los resultados de esos estudios. El día 28/08 el presidente volvía a anunciar al Consejo Económico y Social, integrado por empresarios, políticos y representantes de la sociedad civil, una posición distinta: el destaque de las descubiertas y su preferencia por una estatal, habían sido moderados por la inclusión de “nuestra querida Petrobrás” que, según él, se beneficiará de la explotación del pre–sal. En suma, varios cambios de posición significativos en 14 días indican que se están soltando varios globos de ensayo. Lo más probable es que la legitimidad de que goza Petrobrás como símbolo nacionalista y ejemplo de eficiencia a los ojos de la población y de los militares, inhibe los intentos de marginarla a través de un discurso nacionalista radical.
A la incertidumbre regulatoria se une, por lo tanto, una perplejidad creciente. Si la explotación efectiva sólo ocurrirá en 2014, ¿a qué se debe la anticipación del cambio regulatorio, y la insistencia diaria de Lula y del gobierno, en pautar las decisiones del próximo mandatario, que será elegido en 2010?? También se ha generalizado la percepción de que el gobierno está poniendo el carro delante de los bueyes, pues, además de los años de investigación necesarios para los resultados proclamados prematuramente, nada se discute sobre las formas de financiamiento y sus consecuencias. Estas varían, conforme se introduzcan o no los cambios sugeridos en el marco regulatório. ¿Tendremos la creación de una estatal (PetroSAl) o , alternativamente, se dará mayor poder y amplia jurisdicción a Petrobrás.? Si las inversiones necesarias alcanzan a US$ 60 mil millones de dólares al año, la decisión económica y política relevante pasa a ser: ¿quien financia?. Si fuese Petrobrás, las alternativas también tiene consecuencias diversas. Si se decidiese importar los equipamientos e insumos, se produciría probablemente un aumento del déficit en cuenta corriente y su consecuente impacto en el cambio. Si la opción fuese producirlos domesticamente, como incentivo a la industria nacional, pero a costes más altos, supondría una opción por la estrategia estatizante tradicional, es decir “la elección de los vencedores” por el gobierno. La deficiente industria naval y otras industrias relacionadas, lo agradecerán. En cualquier alternativa los costes serán pagados por el próximo gobierno, pero el discurso y el premio por la iniciativa, al mismo tiempo, se los ha apropiado el gobierno de Lula.
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