
Forein Affairs en Español
26 de agosto 2008
"...Hay cerca de 26 millones de latinoamericanos viviendo fuera de sus países de origen. De éstos, 22.3 millones radican en países fuera de la región (migración sur-norte) y cerca de 3.5 millones habitan en otros países latinoamericanos (migración sur-sur). Esto refleja la persistencia de brechas de desarrollo entre América Latina y el Caribe y los países desarrollados, y también dentro de la región" (Foreing Affairs en español)
"En las migraciones latinoamericanas, la presencia femenina es importante y quien emigra tiene niveles de educación más altos que los nacionales que no lo hacen. Las migraciones traen beneficios económicos para los migrantes y para las economías receptoras, pero es un desafío asegurar un estatus legal adecuado y la protección social de estos grupos.
Las remesas son una fuente cada vez mayor de recursos "externos" que llegan a América Latina y el Caribe, y sirven para apoyar el consumo, el ahorro y la inversión en la región. La circulación de profesionales y empresarios, si involucra flujos de retorno de tecnología, capital, nuevos mercados y contactos, será beneficiosa para los países de origen. La salida de profesionales en el sector salud, principalmente en el Caribe, es, sin embargo, más preocupante.
En general, las personas migran al extranjero en busca de mejores oportunidades económicas para ellos, mejor educación y salud para sus hijos, y una mayor capacidad de ahorro para el futuro. Esto refleja que las economías de origen no son capaces de ofrecer los empleos de calidad y bien pagados que se necesitan, y las personas buscan estas oportunidades en otros países. En el último cuarto de siglo, a pesar de las reformas económicas adoptadas, el ritmo de crecimiento económico de América Latina y el Caribe, salvo algunas excepciones y más allá de las bonanzas cíclicas, no permitió cerrar las brechas de desarrollo existentes con países más avanzados.
.... El aumento de la migración intrarregional también indica diferencias significativas en los niveles de vida y las oportunidades entre países de la región. Además de la tradicional atracción de Estados Unidos por su mayor nivel de vida y de oportunidades, en la última década irrumpió con fuerza España como destino importante de la migración latinoamericana, debido a su prosperidad económica y a su cercanía histórica y cultural con América Latina. Lamentablemente, las presiones antiinmigración en estos países dificultan el proceso de reasignación internacional de personas.
Una agenda de política pública con respecto a la migración debe considerar una responsabilidad compartida entre países de origen y destino. Los primeros deben ofrecer a sus ciudadanos condiciones económicas, sociales y políticas atractivas para reducir las presiones económicas que motivan la emigración. Por su parte, los países receptores de inmigrantes, ya sea en el norte o en el sur, deben reconocer el aporte económico y social que hacen los inmigrantes y mantener políticas migratorias abiertas, garantizar los derechos legales de los inmigrantes, ampliar la protección social y fomentar su integración a la sociedad que los recibe. Éste es un imperativo para lograr una globalización genuina y más equitativa en la que no sólo los bienes y el capital sean libres de moverse a través de las fronteras nacionales, sino también las personas."
Extratado del artículo publicado en "Roreing Affairs
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