
Infolatam
México
(Especial para Infolatam).-
"Con el fin de contrarrestar los efectos de una desaceleración económica con inflación que está llegando del norte, el gobierno del presidente Felipe Calderón ha optado por recurrir a medidas populistas que no se veían en el país desde los años setenta y que han sorprendido por venir de un gobierno supuestamente conservador...".
Con el fin de contrarrestar los efectos de una desaceleración económica con inflación que está llegando del norte, el gobierno del presidente Felipe Calderón ha optado por recurrir a medidas populistas que no se veían en el país desde los años setenta y que han sorprendido por venir de un gobierno supuestamente conservador.
Para combatir la desaceleración económica el gobierno del presidente Calderón ha emprendido un ambicioso programa de obra pública, especialmente de construcción de carreteras. La concesión a empresas privadas de varias carreteras importantes ya en operación le ha permitido al gobierno obtener recursos frescos que está utilizando para la construcción de nuevos proyectos sin tener que ampliar el gasto público. Las nuevas carreteras se están construyendo con una mezcla de fondos públicos y privados.
Para enfrentar la inflación, el gobierno ha utilizado buena parte de los excedentes petroleros --ingresos adicionales a los presupuestados - que han generado los altos precios para pagar un enorme subsidio a la gasolina, que el propio presidente Calderón ha dicho alcanzará los 200 mil millones de pesos - cerca de 20 mil millones de dólares-- en este 2008. Además, ha impulsado un pacto con agrupaciones de industriales y de comerciantes para congelar los precios de una amplia serie de productos.
No ha habido muchas críticas al esfuerzo por promover mayor inversión en infraestructura, aun cuando algunas voces se han levantado contra la "privatización" de carreteras ya en poder del gobierno. Los cuestionamientos, sin embargo, son inevitables en las medidas contra la inflación. El subsidio al consumo de la gasolina, cuatro veces superior a los subsidios a los más pobres, beneficia fundamentalmente a los más ricos.
La congelación de precios elimina los incentivos a la inversión y al aumento de la producción. De hecho, en lugar de combatir la inflación, el gobierno parece empeñado en reprimirla. Y si bien éstas son las técnicas a las que nos han acostumbrado los gobiernos populistas en Latinoamérica, hoy son las que aplica un presidente que afirma creer en el mercado como solución a los problemas de la economía.
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