Infolatam
Brasilia, 31 de julio de 2008
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que el fracaso de la Ronda de Doha ha dejado claro que "ahora sí se tienen que sentar los líderes mundiales" para resolver un problema "que dejó de ser técnico y es sólo político". El fracaso en Doha costará 3.200 millones de dólares a la agricultura de Brasil.
Lula recordó que durante "un año y medio" conversó personalmente con todos los líderes mundiales sobre la necesidad de una reunión política del más
alto nivel para rescatar la Ronda de Doha, que finalmente se dio por concluida el martes en Ginebra sin ningún acuerdo.
Sostuvo que "Brasil hizo lo que podía y lo que no podía para buscar un acuerdo en favor de los países de economías más frágiles", que a último momento naufragó "por factores políticos", entre los que citó las próximas elecciones en Estados Unidos e India.
No obstante, aseguró que "no se ha acabado la negociación", que se ha "abierto una pausa para la reflexión" e insistió en que ahora "no se precisa más de los técnicos", pero sí es necesario que "se sienten los presidentes".
En opinión de Lula, los países menos desarrollados "hicieron todas las concesiones que tenían que hacer" en las negociaciones, pero a su juicio no sucedió lo mismo con los más ricos. Citó el ejemplo de Estados Unidos, que actualmente otorga a sus agricultores subvenciones de unos 7.000 millones de dólares "y ofreció 'reducirlas' a 14.000 millones", en un ejercicio matemático que calificó como "muy difícil de comprender".
Además, negó que exista malestar en las relaciones con Argentina por las diferentes posiciones que ambos países adoptaron en Ginebra.
"Cada Estado defiende su soberanía", dijo Lula al desmentir que las distintas posturas de Argentina y Brasil en los tramos finales de la Ronda de Doha hayan generado tensiones en las relaciones bilaterales.
El fracaso de la Ronda de Doha, aunado a los problemas en el campo argentino y la crisis alimentaria mundial, generó temores en Brasil sobre el futuro del Mercosur y las dificultades del bloque para la búsqueda de acuerdos bilaterales.
Los últimos movimientos de Brasil en el complicado ajedrez de la Organización Mundial de Comercio (OMC), llevaron al país a aceptar algunas propuestas de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) rechazadas en forma tajante por sus socios del Mercosur. Esa actitud de Brasil llevó al negociador argentino, Alfredo Chiaradía, a admitir que se creó "tensión" en el seno del Mercosur.
"La mayor derrota para Brasil en Ginebra ha sido con Argentina, su principal socio en el Mercosur", dijo Ricupero, quien consideró que "al acercarse a Estados Unidos y la UE" en los tramos finales de las negociaciones, la diplomacia brasileña "acabó desgastada con otros países emergentes".
Fuentes políticas admitieron que el fin que ha tenido la Ronda de Doha puede causar problemas en el seno del Mercosur, cuyo Parlamento incluso aprobó el pasado lunes una moción en la que exigió "mantener la unidad" del bloque, en claro mensaje a la posición de Brasil en Ginebra.
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