
Infolatam
Oxford, 17 de junio de 2008
(Especial para Infolatam).-
"...Hace ya casi dos décadas, un grupo de intelectuales colombianos – con Gabriel García Márquez a la cabeza – publicó una carta en la que les decían a los guerrilleros que su lucha armada iba en contravía de la historia. El mensaje de Chávez es pues algo tardío. Pero no por ello deja de ser enormemente importante. Hay que esperar que las Farc esta vez escuchen."
Difícil subvalorar su significado. Desde su famoso programa “Aló Presidente”, Hugo Chávez - el mandatario venezolano - les envió a las Farc un mensaje en términos muy claros: su “guerra de guerrillas pasó a la historia”. Y vino acompañado de un requerimiento: que suelten a los secuestrados - “¿A cambio de qué? A cambio de nada”, precisó -. Un par de días después, el Presidente del Ecuador unió su voz al pedido: “Ya basta, dejen las armas”. Las declaraciones de Chávez fueron recibidas con explicable sorpresa. Pero han motivado más especulaciones sobre sus motivos que sobre sus eventuales efectos.
Diversos medios de prensa internacional – como The Washington Post y The Guardian – destacaron el mensaje como positivo. Así lo hicieron también los presidentes de varios países latinoamericanos – incluídos los de México y Perú -, y los portavoces gobernamentales de Estados Unidos y Francia - “son buenas palabras”, expresó el portavoz del Departamento de Estado norteamericano -. No podía ser de otra manera. Como advirtió el editorial del Guardian: “hace tiempo que las Farc ha debido dar fin a la lucha armada”. El secuestro es un horroroso crimen de lesa humanidad, que solo puede merecer condenas absolutas. Que sea el Presidente Chávez – percibido no sólo como cercano a la causa revolucionaria sino como una figura por quien las Farc sienten afinidades, y quien aparecía como gestor del “acuerdo humanitario” -, que sea Chávez entonces el que les diga a los guerrilleros que su movimiento ya no tiene sentido histórico, y que les exiga la liberación unilateral de los secuestrados, debe considerarse como un hecho político de enorme e indudable trascendencia.
La importancia del mensaje de Chávez, no obstante, ha sido relativamente subvalorada. Existe en parte cierto escepticismo por su falta de consistencia manifiesta en el pasado. Así lo observó el analista colombiano Rafael Nieto en su columna de Semana, quien sugirió tomar las declaraciones del presidente venezolano “con beneficio de inventario”. Sus críticos en Venezuela, como el historiador Manuel Caballero en El Universal, son más abiertamente sospechosos de sus recientes declaraciones: no creen que haya que confiarse en ellas.
¿Quién lo entiende?”, fue el titular del editorial de El Tiempo, cuyo contenido refleja muy bien el desconcierto inicial que produjeron las palabras de Chávez en Colombia. ¿Qué hay detrás de ellas?, se interrogó el editorialista: ¿Viraje estratégico?, ¿cambio de ánimo?, ¿táctica preventiva, por las revelaciones de los computadores de “Reyes” – que documentan vínculos entre el presidente venezolano y la organización guerrillera?
En efecto, la discusión parece concentrarse sobre los motivos del mensaje chavista. Se aducen varias razones. Las primeras, de orden externo: Chávez estaría tratando así de neutralizar las incriminaciones del computador, que minan seriamente su posición internacional. Las segundas, de orden interno: Chávez estaría reaccionando a sus índices de popularidad en baja, frente a las elecciones locales de noviembre. Según Teodoro Petkoff, director de Tal Cual, éste habría sido sólo uno de tantos otros virajes recientes del discurso chavista como resultado de la derrota que sufrió el referendo en diciembre pasado, expresiones todas de un presidente debilitado. Otro opositor, Fernando Ochoa Santrich, considera que Chávez ha querido ganar tiempo para volver a la ofensiva, distanciándose además de las Farc por el alto rechazo a esta organización entre la población venezolana. Otras razones detrás del mensaje de Chávez podrían relacionarse con las circunstancias que estarían condicionando cambios de actitudes: el debilitamiento de las Farc, la muerte de Tirofijo, los cambios en la dirección de la organización guerrillera.
Según Joaquín Villalobos, ex - dirigente de la guerrilla salvadoreña, las Farc “ahora están acabadas”. Si esto es así, las razones que haya tenido Chávez para su mensaje a las Farc importan menos que el posible impacto que puedan tener en sus filas: que los líderes de las Farc entiendan que deben deponer las armas. Como lo advirtió el historiador colombiano Jorge Orlando Melo, la solución política y negociada del conflicto no depende tanto del Gobierno como de las Farc. Los guerrilleros – “los que declararon la guerra” -, “son los únicos que pueden ofrecerla” (la solución negociada). Y deben comenzar liberando a los secuestrados.
Hace ya casi dos décadas, un grupo de intelectuales colombianos – con Gabriel García Márquez a la cabeza – publicó una carta en la que les decían a los guerrilleros que su lucha armada iba en contravía de la historia. El mensaje de Chávez es pues algo tardío. Pero no por ello deja de ser enormemente importante. Hay que esperar que las Farc esta vez escuchen.
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