EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Donde todos ganan y pocos pierden

 

Infolatam
Madrid, 4 de junio de 2007


(Especial para Infolatam).- "... Por si todo esto fuera poco, (Kirchner) ha decidido redoblar la apuesta y tratar de que su candidato gane en la ciudad de Buenos Aires en la segunda vuelta. Y aquí es donde los riesgos se acrecientan y el vértigo aumenta. Kirchner está acostumbrado a jugar fuerte y a ganar. El futuro dirá si sigue contando con los dioses lares de su lado".

En las elecciones para el Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires, celebradas el domingo pasado, ocurrió lo que suele ocurrir en casi todas las partes del mundo: todos ganan y nadie, o muy pocos, pierden. Sin embargo, dejando de lado las lecturas interesadas de las partes implicadas, lo cierto es que la elección tuvo un claro triunfador, Mauricio Macri, el candidato del PRO (Propuesta Republicana), que obtuvo el 45,6% de los votos, frente al 23,8% de Daniel Filmus, el actual ministro de Educación del gobierno nacional del presidente Kirchner y al 20,8 de Jorge Telerman, el Jefe de Gobierno en ejercicio de la Ciudad, que se presentaba a la reelección, y el gran derrotado de la noche.

Como el sistema electoral es a doble vuelta, en caso de que ningún candidato supere el 50% de los votos, los dos primeros pasaron a la segunda, que se celebrará el 24 de junio próximo, mientras que Telerman quedó fuera de la carrera. Estas consideraciones, más allá de lo obvio, no contestan a la pregunta de quién ganó y quien perdió en el comicio, ya que ésta admite varias respuestas en función de la lectura que se quiera hacer.

Si se apuesta por una lectura local, las consideraciones serán unas, y más pegadas al resultado del escrutinio, mientras que si se opta por la lectura nacional, las lecturas serán otras, de mayor alcance, aunque no necesariamente contrapuestas. De todas formas, el valor de las elecciones de la ciudad de Buenos Aires no es sólo numérico (se trata de la cuarta circunscripción más importante del país, sólo detrás de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), sino también simbólico. Más allá de las dificultades del peronismo para triunfar en la Capital Federal, el grado de sofisticación de sus ciudadanos convierten a cualquier elección que se celebre en su territorio en un verdadero referente para el conjunto de los argentinos.

En realidad, las elecciones del pasado domingo en la ciudad de Buenos Aires no se pueden separar de las presidenciales que tendrán lugar el 28 de octubre venidero. Los candidatos para gobernar en la Capital Federal y sus principales apoyos políticos se estaban jugando su futuro en distintos tableros de ajedrez donde se desarrollaban partidas simultáneas. Pero, ¿quiénes eran los candidatos y cómo adscribirlos en el espectro político e ideológico argentino? No se olvide que con los peronistas antikirchneristas, encabezados por los ex presidentes Eduardo Duhalde y Carlos Menem, y con los radicales K, partidarios del actual gobierno, las viejas divisiones entre peronistas y radicales estén prácticamente superadas. ¿Qué decir, entonces, de la clásica división entre izquierda y derecha? Pero si hay peronistas de derecha que están contra Kirchner, especialmente entre aquellos que hoy no gobiernan, hay muchos peronistas de derecha, eso sí con cargos, comenzando por algunos notables gobernadores, que apoyan al presidente y son apoyados por él.

El presidente Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández, potencial candidata presidencial por el oficialismo, están obsesionados en representar a la izquierda argentina, o si se prefiere una definición más a tono con los tiempos, por encabezar la opción progresista. De ahí, que la derrota de Telerman, y de su principal aliada Lilita Carrió sea vista desde la pareja dirigente como algo claramente positivo al derivar la elección por la presidencia en una clara competición entre la derecha conservadora, cualquiera sea el candidato, y la opción de cambio y modernización encarnada bien por la señora Kirchner, como parece decantarse la ecuación, o bien por el señor Kirchner, en caso de que la aventura porteña termine en un claro descalabro para el oficialismo. Y no pasar del 30% de los votos en la segunda vuelta implicaría un claro descalabro. Tampoco se puede olvidar que en la otra elección provincial celebrada el domingo, en Neuquén, la candidatura oficialista, representada por un candidato transversal, representante de kirchneristas y radicales prokirchneristas, no se pudo imponer al candidato del Movimiento Popular Neuquino, el partido hegemónico local.

El presidente Kirchner se implicó activamente en la campaña y en la elección. Para comenzar, puso como candidato a Jefe de Gobierno a su ministro de Educación y como número uno en la lista de legisladores para el Parlamento porteño a su ministro de Salud, Ginés González, sin haber hecho renunciar a ninguno de los dos. Es verdad que la jugada fue fuerte, Filmus arrancó su campaña mal situado en las encuestas y con un bajo conocimiento por el electorado porteño, aunque la meta era más bien modesta: que el candidato oficialista pasara a la segunda vuelta. Por si todo esto fuera poco, ha decidido redoblar la apuesta y tratar de que su candidato gane en la ciudad de Buenos Aires en la segunda vuelta. Y aquí es donde los riesgos se acrecientan y el vértigo aumenta. Kirchner está acostumbrado a jugar fuerte y a ganar. El futuro dirá si sigue contando con los dioses lares de su lado.

 
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