EL ANÁLISIS

Diálogo entre tortuosidades y problemas

 

El Deber
Santa Cruz, 28 de septiembre de 2008


"...el mundo y las Américas  en particular, han dado –como debe ser- un respaldo al régimen legalmente constituido que el primer mandatario representa, pero ello enmarcado en un proceso democrático y con la promesa de lograr concertación. Nadie le ha dado a S.E. un cheque en blanco para hacer lo que quiera. Cabe aquí, pues, confiar en que prime la grandeza frente a lo pequeño." (El Deber, Bolivia)

Desde esta columna editorial siempre hemos propiciado el diálogo....

Sin embargo, el mencionado diálogo tiene sus tortuosidades. El presidente Evo Morales ha retornado triunfalista de su último viaje a  las Naciones Unidas y endureció su reciente lenguaje. Eso no es bueno ni recomendable. Por otro lado, el mundo y las Américas  en particular, han dado –como debe ser- un respaldo al régimen legalmente constituido que el primer mandatario representa, pero ello enmarcado en un proceso democrático y con la promesa de lograr concertación. Nadie le ha dado a S.E. un cheque en blanco para hacer lo que quiera. Cabe aquí, pues, confiar en que prime la grandeza frente a lo pequeño.

Por su lado, el vicepresidente García Linera tampoco contribuye. Sus declaraciones cada día que pasa son más arrogantes y dejan poco margen para enfrentar un diálogo con objetividad. Coincidimos en que la democracia es el gobierno de las mayorías, pero también la democracia se define por el intrínseco respeto que se les tiene a las minorías. Es más, no hay democracia sin una minoría que se haga sentir y que sea respetada en lo suyo.

A estas expresiones  últimas cabe agregar la amenaza constante de  cercos por doquier. Hubo un cerco a Santa Cruz y ahora se amenaza con otro; hubo cercos al Congreso y se anuncian los próximos; y así, sucesivamente.

...A todo esto, el Gobierno ya da por hecho el tema de su proyecto constitucional, el que todavía debe pasar la prueba de la legalidad  de sus procedimientos. Esto tendría que hacerse mediante un riguroso y objetivo panel de constitucionalistas  internacionales que así lo demuestren o lo refuten. El pueblo no puede ir a votar por un documento que no está absolutamente comprobado sea de naturaleza legal plena. Ello significaría más de lo mismo: seguir legalizado lo ilegal hasta desvirtuar por completo al estado de derecho. La trampa del voto es peligrosa, no se vota por lo que no es legal.

Sigamos apostando por el diálogo, pero que éste sea fecundo, sincero, veraz, conciliador. Eso espera la inmensa mayoría de bolivianos y bolivianas.

(Extracto de editorial de El Deber)

 
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