Infolatam
San Salvador, 30 de octubre 2008
Los líderes iberoamericanos, divididos por cómo afrontar la crisis económica mundial, intentaron encontrar una posición conjunta sobre dos visiones divergentes de modelo económico. El panorama financiero domina los discursos de la primera sesión plenaria de la XVIII Cumbre Iberoamericana, con llamamientos a evitar el "desplome social" y a reformar las instituciones multilaterales y políticas para que combinen crecimiento y equidad.
XVIII Cumbre Iberoamericana
Los documentos que aprobarán los jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países de América Latina, España y Portugal, con planes de acción en favor de la Juventud y el Desarrollo, lema de la Cumbre Iberoamericana, han sido ya consensuados por los cancilleres, para permitir un debate privado sobre el principal tema de la actualidad mundial. Entre otras ideas, evalúan una iniciativa para pedir una reunión de gobernantes en el marco de la ONU.
Fuentes diplomáticas señalaron que esa propuesta es avalada por Venezuela y sus más cercanos aliados en la región: Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua, quienes comparten una línea radical de liquidar el sistema económico capitalista y avanzar hacia el "socialismo del siglo XXI".
"El capitalismo jamás va a salvar el mundo, y si "pensáramos en salvar el capitalismo, nuevamente nos equivocaríamos", afirmó el presidente de Bolivia, Evo Morales. Por su parte la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, dijo que la crisis ha sancionado "el fracaso del modelo neoliberal". El presidente de Perú, Alan García, también se manifestó en declaraciones a la prensa favorable a la convocatoria de una cumbre mundial sobre la crisis.
Sin embargo, otros países como Brasil prefieren esperar los resultados de la reunión convocada en Washington para el próximo 15 de noviembre de los países que conforman el G-20 (los más ricos y la principales economías emergentes). "Otra cumbre más, para qué", se preguntaron, sin embargo, algunos gobernantes, según fuentes diplomáticas.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, hizo un llamamiento a la unidad de las naciones iberoamericanas "en defensa del sector real" de la economía tras la crisis que asuela el sistema financiero mundial.
En la actual coyuntura, es necesario un esfuerzo en América Latina en la protección del sector social por ser el mas vulnerable, dijo en su intervención en el plenario de la Cumbre
El presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, abogó porque se tenga en cuenta la nueva realidad geopolítica mundial a la hora de acordar reformas del sistema financiero internacional y de determinar los grupos de decisión que han de impulsar esos cambios.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, defendió más poder para los países emergentes en las instituciones financieras y lamentó que éstos sufran ahora las consecuencias de un mal manejo económico del que no son actores.
El primer mandatario de Brasil, Lula da Silva, presidente en ejercicio del G-20, quiere reformas financieras pero dentro del sistema y anunció que su país tendrá un papel muy activo en el cónclave de Washington para hacer oír la voz de las economías emergentes.
"En el momento en que los países emergentes son vistos con esperanza, no podemos aceptar un proceso que nos excluya", afirmó en su discurso en el plenario. El jefe de estado mexicano, Felipe Calderón, denunció "el falso planteo de que el mercado puede funcionar sin la gestión del estado" y alertó que la crisis financiera puede lanzar a la pobreza a millones de personas si no se adoptan las medidas adecuadas.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, evocó la memoria del asesinado arzobispo de San Salvador monseñor Óscar Arnulfo Romero para reclamar a los Gobiernos iberoamericanos la construcción de "nuevas realidades" para la juventud de la región. El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, pidió que Iberoamérica se desligue de diseños ajenos y desarrolle "su propio modelo" frente a la crisis, que consideró no es sólo financiera y de alimentos sino también de "principios y valores".
Los gobernantes iberoamericanos abogaron también por intensificar las negociaciones de la Ronda de Doha con el objetivo de reactivar el comercio mundial, un avance que beneficiaría a los países en desarrollo. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, fue el último en incorporarse hoy a la Cumbre, cuando la sesión plenaria ya había comenzado.
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