
La Segunda
Santiago, 8 de julio de 2008
"...La principal preocupación del momento es la inflación. Como es sabido, su estallido fue detonado por las alzas internacionales del petróleo y los alimentos. Pero la fuerte demanda interna ha permitido traspasar fácilmente esos costos al consumidor final. Hay múltiples indicaciones de que el virus inflacionario ha contagiado a casi toda la canasta del IPC y que las expectativas inflacionarias de corto y mediano plazo se han desanclado" (La Segunda. Chile)
"...El semestre ha terminado con raquíticas cifras de crecimiento económico y un verdadero Chaitén inflacionario parece haber entrado en erupción. Se derrumban las expectativas y los mercados. ¿Ha perdido Chile el rumbo? El timonel de la política económica puede y debe demostrar que no...
En ausencia de las reformas microeconómicas necesarias, el crecimiento económico ha sido pobre porque la capacidad productiva está copada...
...La principal preocupación del momento es la inflación. Como es sabido, su estallido fue detonado por las alzas internacionales del petróleo y los alimentos. Pero la fuerte demanda interna ha permitido traspasar fácilmente esos costos al consumidor final. Hay múltiples indicaciones de que el virus inflacionario ha contagiado a casi toda la canasta del IPC y que las expectativas inflacionarias de corto y mediano plazo se han desanclado. El mes pasado, el Banco Central finalmente rectificó su posición y sorprendió con un alza de 50 puntos en la tasa de interés, pero no logró aquietar las turbulentas aguas financieras. Afortunadamente, las últimas declaraciones de su presidente revelan que ahora sí está consciente de la delicada situación que encara y preparado para tomar las medidas necesarias para doblegar las encabritadas expectativas de inflación.
El Banco Central cuenta con las atribuciones y los instrumentos para cumplir autónomamente su rol de centinela de la estabilidad. Pero la tarea será menos ardua, requerirá de un alza más moderada de los intereses y provocará una desaceleración menos intensa en la actividad económica si es acompañada de un giro restrictivo en la política fiscal. Desgraciadamente, el desempeño presupuestario del presente año ya presenta creciente incertidumbre. En los primeros cinco meses de año, el gasto público aumentó un 14% real, mientras los ingresos caen en un sorprendente 3%. Hay fuertes subsidios a los combustibles y al Transantiago no incluidos en esas cifras. La autoridad económica debe demostrar convincentemente que este año todo está en regla y preparar para el 2009 un presupuesto fiscal realista y austero. Específicamente, y más allá de las recomendaciones que obtenga de la respectiva comisión de expertos respecto al cobre de largo plazo, comprometerse a acotar el aumento del gasto público a un ritmo no superior al del PIB potencial, esto es, de 4,5 a 5% real anual. Es la hora de demostrar que en la conducción económica chilena todavía prima la racionalidad económica por sobre las consideraciones de la política contingente".
Extracto del artículo publicado por el diario La Segunda
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