EL ANÁLISIS

¿Cómo podrían Estados Unidos y Cuba normalizar sus relaciones y aprender a vivir en paz?

 

Cuba Encuentro
Madrid, 22 agosto 2008


"... ¿Cómo podrían Estados Unidos y Cuba aprender a vivir en paz? No de inmediato, eso es seguro. Se necesitarían pasos lentos, escalonados... Al final del camino está la posibilidad de establecer relaciones normales por primera vez. Estados Unidos y una Cuba democrática no harán desaparecer, como por arte de magia, más de medio siglo de desconfianza". (Cubaencuentro. España

"... Tal y como se define hoy, es improbable que la política de Estados Unidos logre propiciar una Cuba democrática. Aunque necesaria entre adversarios, la diplomacia Washington-La Habana ha brillado por su ausencia con el presidente George W. Bush. En su segundo gobierno, Bush se ha inclinado, prudentemente, hacia el centro en cuestiones internacionales. Cuba, sin embargo, sigue siendo la excepción. Por el contrario, todos los gobiernos estadounidenses a partir de Gerald Ford sostuvieron conversaciones con La Habana.

...Doy mi caluroso respaldo a la promesa hecha por el senador Barack Obama de otorgar derechos ilimitados a los cubanoamericanos para que visiten a sus familias y envíen remesas, si obtiene la victoria en noviembre. Si fuera elegido el senador John McCain, tendría la esperanza de que reconsidere las medidas tomadas en el año 2004, que han resultado ser una carga abrumadora para las familias cubanas en ambas orillas del Estrecho de la Florida.

Las polarizaciones crean zonas cómodas en las que los adversarios no sienten presión alguna para cambiar algo. Por casi cinco décadas, es en tales zonas donde Estados Unidos y Cuba se han ubicado.

Imaginemos que el próximo gobierno de Estados Unidos flexibilice las restricciones sobre los viajes y las remesas. ¿Sería lógico que Washington esperara de La Habana una convocatoria a elecciones libres como respuesta? No, si el objetivo es alejarse del punto álgido del conflicto.

Es posible obtener, por otro lado, la liberación de todos los presos políticos. Si Estados Unidos diera el primer paso y Cuba no hiciera nada, o peor, si continuara apresando a opositores pacíficos, la pelota estaría en su cancha. Las propuestas de Estados Unidos a la Unión Europea, Canadá y a América Latina tendrían entonces oídos más receptivos.

¿Cómo podrían Estados Unidos y Cuba aprender a vivir en paz? No de inmediato, eso es seguro. Se necesitarían pasos lentos, escalonados, para construir una confianza, no del tipo que tienen entre sí los amigos, sino de la clase que necesitamos para resolver los conflictos.

Al final del camino está la posibilidad de establecer relaciones normales por primera vez. Estados Unidos y una Cuba democrática no harán desaparecer, como por arte de magia, más de medio siglo de desconfianza. Es por ello que Washington precisa tomar en consideración, en profundidad, las sensibilidades cubanas.

... El gobierno cubano, por su parte, necesita convertir su cercanía geográfica en un valor, en un activo. La confrontación -por la cual La Habana debe aceptar también su responsabilidad- ha exigido al ciudadano de a pie los mayores sacrificios. Con Raúl Castro, la Isla sigue siendo una dictadura, pero aún podrían abrirse oportunidades para aliviar las tensiones. Si así fuera, confío en un toma y daca útil que ayude al pueblo a trascender sus circunstancias actuales."

Extractos del artículo publicado en Cuba Encuentro (España)

 
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