
Infolatam
Madrid, 26 de mayo 2008
(Especial para Infolatam).-
"... El perfil de Cano se identifica comúnmente más con lo político que con lo militar. En un momento en que las FARC han acumulado numerosas bajas muy relevantes, puede tener especial relevancia ese perfil de Cano. Mas lo que está por ver es si de verdad los guerrilleros son conscientes de que no tienen ninguna posibilidad de ganar o, por el contrario, buscan una nueva negociación que sirva como tregua para recuperarse. Quizá la imposibilidad de poder dormir tranquilo ayude a Cano a tomar la decisión".
El pasado 18 de febrero el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, informó de una gran operación militar en el "Cañón de Las hermosas". El objetivo era dar de baja al comandante de las FARC Alfonso Cano. "No sabemos cuánto tiempo va a durar esta operación. Todo depende de los resultados y ya hay resultados importantes -sostuvo el ministro. Cano se paseaba como Pedro por su casa y dormía tranquilo; ya no está durmiendo tranquilo". Tres meses después duerme mucho menos tranquilo.
La muerte de Manuel Marulanda Vélez marca un punto de inflexión en la vida de la organización terrorista conocida como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular (FARC-EP) . Dos de las personas que mejor han conocido a Tirofijo mientras conversaban desde la trinchera de enfrente nos han dado testimonios muy reveladores de la inmensa autoridad que tenía Tirofijo sobre sus hombres, incluidos los altos mandos de su organización. En mayo de 1999, siendo presidente de la República, Andrés Pastrana asistió durante horas a una discusión teórica entre Tirofijo y uno de sus más sanguinarios lugartenientes, el Mono Jojoy.
El punto de disputa era si en el proceso que se estaba intentando lanzar entre el Gobierno de la nación y las FARC, una vez establecida cuatro meses antes la zona de despeje en el Caguán, había que iniciar una fase de diálogo o más bien de negociación. "Jojoy le decía a Marulanda que no había negociación sino diálogo". Marulanda empezó escuchándole y acabo imponiendo su criterio. Jojoy se plegó sin chistar" explica Pastrana. La misma impresión saca la persona no simpatizante de las FARC y no secuestrado que más tiempo ha pasado con ellos: el Comisionado de Paz del presidente Pastrana, Camilo Gómez. Tiene contado Gómez cómo cuando hablaba Marulanda "los demás solían escuchar, y cuando querían intervenir ellos, le pedían permiso. Eso incluía al Mono Jojoy y a Raúl Reyes. Tirofijo era un jefe indiscutible y ejercía el mando".
Así, por más que se haya anunciado con formas muy evocadoras del estalinismo, que la elección de Alfonso Cano se hizo de forma unánime, nadie puede dudar que carece de la autoridad moral de la que estaba investido Marulanda Vélez. Cano es un antropólogo bogotano de 59 años que si algún día llega a penar sus culpas en las prisiones del Estado será registrado con su nombre original de Guillermo León Sáenz. Su pertenencia a las FARC se remonta a 1982 y llegó a ellas tras una dilatada y activa militancia comunista. Muy pronto tuvo gran influencia en la organización y en las conversaciones que mantuvo el Gobierno de Belisario Betancur con las FARC en 1984 -dos años después del alistamiento de Alfonso Cano- el nuevo guerrillero formaba ya parte del secretariado pese a no haber comandado todavía ningún frente.
El perfil de Cano se identifica comúnmente más con lo político que con lo militar. En un momento en que las FARC han acumulado numerosas bajas muy relevantes, puede tener especial relevancia ese perfil de Cano. Mas lo que está por ver es si de verdad los guerrilleros son conscientes de que no tienen ninguna posibilidad de ganar o, por el contrario, buscan una nueva negociación que sirva como tregua para recuperarse. Quizá la imposibilidad de poder dormir tranquilo ayude a Cano a tomar la decisión.
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