Lula da Silva aprobó por Ley la protección ecológica de nuevos espacios de la Amazonia
Infolatam
Sao Paulo, 8 de junio de 2008
Los biocombustibles brasileños ganan cuota de mercado, segun un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza, a pesar de las críticas recibidas recientemente, basadas en que esta nueva industria perjudica el abastecimiento mundial de alimentos.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), en asociación con la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad de la pública Universidad de Sao Paulo (USP), presentó un informe sobre la expansión del sector.
El estudio hace un balance crítico sobre el tema, en el que destaca las "innegables virtudes" económicas y energéticas de los combustibles alternativos, pero aborda las "amenazas sociales" y, en algunos casos, ambientales de su producción.
En el estudio participaron el reconocido físico brasileño y ex ministro de Educación José Goldemberg, el sociólogo John Wilkinson, especialista en repercusiones sociales del mercado, y Luis Fernando Laranja, coordinador de Agricultura y Medio Ambiente de WWF Brasil.
Brasil lidera el mercado mundial de producción, exportación y consumo de etanol de caña de azúcar, alcohol carburante que es mezclado de manera obligatoria a la gasolina fósil en un 25 por ciento. El país suramericano además lidera la producción y consumo de biodiesel a base de oleaginosas, como soja y girasol, entre otras, que es ahora mezclado en hasta un 2 por ciento de manera obligatoria al diesel convencional.
Las principales críticas contra los biocombustibles apuntan a "una falsa solución para los cambios climáticos" y "crimen contra la humanidad", con el argumento que en el proceso de colecta de caña de azúcar la maleza que rodea los tallos es quemada y, según los ambientalistas, los cultivos avanzan en dirección a la Amazonía.
Aunque en menor escala que el sector maderero y minero, la producción de biocombustibles ha sido objeto de denuncia de uso de mano de obra en condiciones infrahumanas. Algunos gobiernos culpan también a los países productores de biocombustibles como responsable del encarecimiento de los alimentos, argumento refutado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva cuando es abordado sobre el tema.
Lula afirma que el alza en los precios internacionales del petróleo y el subsidio de los países desarrollados a la producción agrícola son los causantes de la escasez y encarecimiento de los alimentos, cuya demanda aumentó por el crecimiento del poder adquisitivo de la población pobre de países como Brasil.
Brasil lidera la producción mundial de biodiesel de oleaginosas y de etanol de caña de azúcar.
Lula afirma que el alza del precio del petróleo y el subsidio de los países desarrollados son las causas de la crisis alimentaria.
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