Kirchner ha transformado la segunda vuelta de las elecciones porteñas en plebiscito sobre su gobierno.
Infolatam
Buenos Aires, 7 de junio de 2007
La ofensiva de Kirchner contra Macri aumenta cada día. El oficialismo quiere desgastar al Presidente de Boca vinculándolo al menemismo y acusándolo de corrupción. El macrismo no quiere nacionalizar la segunda vuelta para la alcaldía de Buenos Aires que enfrenta a Macri y al kirchnerista Filmus.
La campaña para la segunda vuelta de las elecciones a Jefe del gobierno de Buenos Aires entre Mauricio Macri y Daniel Filmus ha degenerado en guerra sucia contra el Presidente de Boca Juniors. Además, el gobierno de Néstor Kirchner y, en especial, su presidente tratan de dar relevancia nacional a estos comicios locales.
El oficialismo kirchnerista, necesitado de recortar antes del 24 de junio, fecha de la segunda vuelta, los casi 22 puntos de ventaja con los que cuenta Macri (obtuvo el pasado domingo el 45,6% de los votos frente al 23,7% de Filmus) se ha lanzado a la ofensiva. El propio presidente acusó a Macri de no haber votado a favor de la derogación de las leyes del perdón para anular los indultos a los militares represores. El macrismo ha optado por la prudencia y la moderación a fin de no entrar en la pelea, tratando a la vez de no nacionalizar la campaña y no caer en las provocaciones. Uno de los referentes del macrismo, Federico Pinedo, contestó a las acusaciones presidenciales diciendo que "eso sucedió en agosto de 2003, cuando Pro no tenía diputados en la Cámara baja".
El objetivo del kirchnerismo es vincular a Macri con los años 90, es decir, con la época marcada por la gestión de Carlos Menem. Kirchner siempre se ha mostrado muy crítico con ese periodo y su gobierno ha supuesto un punto de ruptura con las políticas del menemismo. Por lo tanto, Kirchner ha planteado los comicios como una elección entre dos modelos, el de los años 90 o el suyo. Para el presidente, Macri representa "el modelo neoliberal de los 90" y ha optado por "disfrazarse" para conseguir votos.
Kirchner, sin nombrar a Macri, dijo que "hay muchos que se reciclan y que creen que no tenemos memoria". Además añadió que "quieren decirnos qué es lo que tenemos que hacer, pero nosotros tenemos memoria y sabemos quiénes son los que nos llevaron al borde del abismo y que decían que teníamos que inclinarnos ante el FMI o que debíamos aceptar un aumento de tarifas". El presidente criticó asimismo el modelo "neoliberal" y al "discurso al que muchos adscriben con teorías que han hambreado a la Argentina".
A esta ofensiva se unió la ministra de Economía, Felisa Miceli, que asoció a Macri con el negocio de la basura en la ciudad, aunque desde 1997 las empresas del grupo Macri abandonaron esa actividad: "si el señor Macri quiere hablar de los temas concretos, yo como vecina le digo que nos explique por qué teniendo la concesión de la basura la ciudad está tan mugrienta". Por su parte, Daniel Filmus aseguró que en el ballottage se enfrentará "un modelo más empresarial y uno con una participación más activa del Estado".
Macri, que ayer recibió el apoyo del candidato presidencial, Roberto Lavagna, para la segunda vuelta, se defendió asegurando que "no vamos a ser cómplices de ningún espectáculo dantesco, no queremos mentiras ni prejuicios. Las elecciones son para hacer una alianza con la ciudadanía...Cuáles son los valores de las ideologías que administran para que no estén los fondos que necesitan las escuelas y los hospitales de la ciudad". Macri trata así de no nacionalizar la campaña y centrarse en tema locales, por eso insistió irónicamente en que "Kirchner, que es Néstor, tiene que entender que Mauricio, que es Macri, no es candidato a Presidente".
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