EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

"Agflación" llega al corazón de Lula

 

Infolatam
Brasil, 8 de junio 2008


(Especial para Infolatam).-

"... Conviene actuar antes de que la teoría de las dos curvas se haga realidad en el Brasil de Lula. La necesidad es más fuerte porque el Bolsa Familia es el programa más rentable electoralmente y en popularidad, aunque no sea la causa principal de la reducción de la pobreza en Brasil... evitar la destrucción del poder de compra de los 11 millones de familias que la reciben es un importante activo electoral, más todavía en un año en que habrá, en octubre, elecciones municipales".

La llamada "agflación", la alta de precios de alimentos, llegó al corazón de la popularidad de Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de Brasil. Patras Ananias, ministro de Desarrollo Social, dice que, desde que se reajustaron los valores de la "Bolsa Familia", hace dos años, seis puntos porcentuales fueron afectados por la alza de precios. Alza que, en los alimentos, está siendo más fuerte que en el INPC general, el Índice Nacional de Precios al Consumo.

"Bolsa Familia" es el exitoso programa de transferencia de renta creado en el gobierno anterior pero ampliado - y mucho - por Lula. Atiende 11 millones de familias y establece ciertos condicionantes. O sea, las familias que lo reciben tienen que mantener los hijos en la escuela y seguir un programa de vacunación (si hay control oficial sobre las condiciones es otra discusión).

El ministerio de Ananias está monitoreando los precios de alimentos y llevará pronto a Lula los resultados consolidados, para solicitarle un aumento (5% en principio) en el valor de la "Bolsa".

Se trata, dice el ministro, "de garantizar que el programa mantenga el poder de compra y sea un instrumento eficaz para asegurar el derecho a la alimentación para las personas pobres y garantizar también que los niños estén bien alimentados para ir a la escuela. Hasta para ir a una unidad de salud, tienen que tener condiciones mínimas de vida".

Esa es la preocupación social del ministro, técnico reconocido en su área. Pero hay todo un trasfondo político en la cuestión de la inflación, ya sea la general, o la de los precios de alimentos. Un trasfondo que se podría llamar de las dos curvas: la curva de popularidad del presidente, - cualquier presidente-, siempre va para arriba cuando la curva de la inflación va para abajo.

La de Lula no se alteró hasta ahora como consecuencia de ese fenóneno mundial que es el renacimiento del monstruo (la inflación) que se creía muerto pero apenas hibernada en los últimos años. No se alteró quizás porque los brasileños, acostumbrados a años de una inflación obscena (llegó a los 80% mensuales en un dado momento de los años 80), no se horrorizan con números que, en Europa e Estados Unidos, causan alarma.

Sin embargo, el hecho es que a partir de 2007, la inflación empinó hacia arriba. El Índice de Precios al Consumo Ampliado (el indicador oficial), que había subido el 3,2% en 2006, tuvo una alza del 4,5% en 2007. Y la expectativa es que llegue este ano a los 5,12%. La canasta básica que, internacionalmente, sufrió un alza del 83% en los últimos 36 meses, en Brasil pasó a costar el 25% más.

Conviene actuar antes de que la teoría de las dos curvas se haga realidad en el Brasil de Lula. La necesidad es más fuerte porque el Bolsa Familia es el programa más rentable electoralmente y en popularidad, aunque no sea la causa principal de la reducción de la pobreza en Brasil.

Para eso los factores más influyentes fueron las subidas en términos reales del salario mínimo, iniciadas ya en el gobierno anterior. Pero aumentar el salario mínimo significa aumentar algo que ya se tiene. La introducción de la Bolsa Familia representó dar algo a quien no tenia nada, la todavía inmensa masa de pobres de Brasil.

Por lo tanto, evitar la destrucción del poder de compra de los 11 millones de familias que la reciben es un importante activo electoral, más todavía en un año en que habrá, en octubre, elecciones municipales. Lula no es candidato, por supuesto. Ni lo será en 2010, salvo que se cambie la Constitución para permitir que dispute un tercer mandato consecutivo, algo que el mismo ha descartado una e otra vez.

Pero es importante para su partido e para el mismo asegurarse que gane por lo menos las ciudades más grandes y políticamente más emblemáticas, como São Paulo. Por eso, corregir los valores de la Bolsa Familia es intentar evitar que la curva de la popularidad se vuelva para abajo cuando, en todo el mundo, la de la inflación va nítidamente hacia arriba.

 
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